jueves, 31 de mayo de 2012

Has cambiado, y lo sabes.

Un día te das cuenta de que ya no te gustan esos peluches en tu habitación, y lo cambias por una pared llena de fotos. Tampoco te gusta aquella camiseta que te encantaba ponerte, ni que te peine tu madre antes de salir de casa. Ahora no quieres dar un paseo por la calle, ni estar viendo la televisión sin hacer nada, ni si quiera quieres leer aquella revista que te ayudará a conseguir al chico de tus sueños, ni hacer el test que te dirá lo que piensan los demás de ti. Y ahí es cuando te das cuenta de que con un poco de rímel, un pintalabios rojo, y esa falda tan bonita, quieres salir toda una noche entera de fiesta. Ya no ves a los chicos como unos inmaduros, sino que les ves como algo que conseguir, un reto. También te das cuentas de que lo prohibido te llama mas la atención, y de que las normas no están para cumplirlas, si no para saltárselas.


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